Buscan empoderar a la base de la pirámide

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Tomado de: Elempresario.mx

En México, desde hace tres años, existe un modelo de negocios que busca convertirse en una nueva oportunidad para mejorar la calidad de vida de la población base de la pirámide: las microfranquicias.

Estos establecimientos son creados por grandes empresas reconocidas como Gas Fenosa, Nestlé, Cemex y Pepsico, con la meta de ampliar su red de distribución, atacar necesidades específicas y, a su vez, beneficiar a un sector poblacional que según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene un ingreso diario menor de 10 dólares -165 pesos- y representa 34% del total de los ciudadanos mexicanos, es decir, 40 millones de habitantes.

El modelo, que ya tiene auge en Guatemala y Bolivia, se presenta como una novedosa solución a bajo costo, la inversión oscila entre los 14,000 y 90,000 pesos, dependiendo de su nivel de complejidad y equipamiento tecnológico; la media en el país es de 40,000 pesos.

Para adquirir una microfranquicia existen dos opciones, la primera es que el interesado cubra los gastos en su totalidad y se acerque directamente a la compañía de origen. La segunda es participando en la convocatoria 2.3 Creación y Fortalecimiento de Empresas Básicas y de Alto Impacto del Fondo Nacional Emprendedor (FNE) para obtener, a partir de 2016, financiamiento de hasta 85% de un costo total máximo de 50,000 pesos.

Si se desea acceder al apoyo, los interesados deberán tomar un curso en línea de 20 horas para saber si son aptos de obtener una franquicia, una vez seleccionados podrán ingresar a la convocatoria del Instituto.

El Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) cuenta con una vitrina de 11 microfranquicias de marcas como Nestlé, Coca-Cola, IUSA, Masisa, Pepsico, Peñafiel, Clamato, entre otras. Éstas respaldarán los negocios en procesos, manuales, capacitación y en la seguridad de ventas, ya que son empresas con mercados leales y establecidos.

Otro de los grandes atractivos de este modelo es que está listo para venderse y aplicarse. En una semana se le enseña al empresario a manejar el negocio, la practicidad es su estandarte, “si se requieren más de siete días para la capacitación, no es microfranquicia”, menciona Silvia Mancilla, gerente de Nuevos Negocios en Fundes México.

La también coordinadora del proyecto expone que por ahora se encuentran en pláticas con grandes compañías para incrementar el número de microfranquicias y colocarlas en la vitrina del Inadem, por lo que esperan lanzar estos negocios al mercado en 2016, siendo su objetivo las zonas urbanas y periurbanas, es decir, aquellas que se encuentran en la periferia de la ciudad, no tienen los servicios de una urbe, pero tampoco realizan actividades rurales.

Con beneficio social

El proyecto de microfranquicias generado por Fundes México y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), está dirigido a la población base de la pirámide, sector que debido a su baja escolaridad (80% cuenta sólo con educación básica) y poco conocimiento del mercado, no es capaz de crear un plan de negocios profesional para formar una empresa.

Debido a que una de sus preocupaciones es el ingreso monetario, dos de cada cinco recurre a la creación de negocios informales, además 10% recibe apoyo de subsidios públicos o privados para sobrevivir.

“Las microfranquicias son ideales tanto para las personas que no tienen acceso a prestaciones ni seguro médico, como para aquellos que ya se han jubilado, los egresados que no encuentran trabajo y los emprendedores por necesidad (y no vocación)”, refiere Silvia Mancilla.

Aclara que “esto no es sólo emprender ni entrar a un proceso de incubación, esto va más allá de ser Pepe y Toño (…) queremos generar cambios sociales, no sabemos si se logrará sacar a México de la pobreza, pero buscamos que al menos este segmento duplique o aumente esos 10 dólares diarios -165 pesos-”.

Mi Caserita cambia las tiendas en Bolivia

A partir del proyecto “Dinamización de Tiendas de Barrio en la ciudad de la Paz”, en Bolivia, el gobierno del país sudamericano pretendía apoyar a los individuos que deseaban iniciar un nuevo negocio y a los propietarios de las llamadas tiendas de barrio a que aumentaran su rentabilidad.

El objetivo era generar redes entre los pequeños establecimientos y homogeneizar sus procesos, para así aprovechar la compra con proveedores, mejorar la calidad de sus productos y unir a los integrantes del sector.

La propuesta fue tan popular que en 2011 el proyecto adopta el nombre de Mi Caserita, y se convierte en una microfranquicia que permite a las tiendas contar con una marca que las distingue por su eficiencia, exclusividad de productos y calidad.

Actualmente, la microfranquicia desarrollada por Fundes Bolivia ya cuenta con 847 tiendas de barrio en La Paz, las que han aumentado sus ventas en un 30%, sus ingresos en 33% y el número de clientes en 24 por ciento. Además, los tenderos han adquirido conocimientos en administración, atención al cliente, inventarios y de tecnología.