“Empresas socialmente responsables: no hay vuelta atrás"

MERCEDES.JPGPor: Lic. Mercedes Evangelina Cano

Gerente de FUNDES en Argentina

Las empresas han comenzado a definir y establecer los parámetros para su relación con la sociedad (mercado, gobierno, sociedad, sociedad civil, proveedores, clientes y empleados), en la cual y para la cual trabajan.  ¿Qué sucede en estos tiempos con la relación entre la sociedad y las empresas?

En los últimos años el papel de las empresas en la sociedad ha ido tomado un rol de mayor relevancia y se espera de ellas aportes en valores, cultura del trabajo y liderazgo.

Al igual que otros grupos de interés en la sociedad,  los grupos empresariales se han visto influenciados de manera directa e indirecta por conceptos novedosos como  globalización de los mercados, inmediatez en las comunicaciones, mayor sensibilización medioambiental, prácticas de consumo responsable y uso consiente entre otras.

Estos conceptos llevan a la construcción de nuevos paradigmas que se han reflejado en temas como Responsabilidad Social Empresarial, Empresa Consiente, Sustentatiblidad, Sostenibilidad o Comercio Justo.   De aquí que se han generado nuevas pautas que marcaron cambios en el rol de las empresas frente a la sociedad.

Las empresas modernas se caracterizan por una gestión definida por la relación ética con todos sus públicos. Establecen metas compatibles con el desarrollo sostenible de la sociedad, la preservación de los recursos ambientales y culturales para las generaciones futuras. 

Por otra parte, el respeto de la diversidad y la promoción de la reducción de las desigualdades sociales, son valores cada vez más consolidados en el mundo corporativo. 

La empresa, además de ser una célula económica, es una célula social. Está formada por personas y para personas. Está insertada en la sociedad a la que sirve y no puede permanecer ajena a ella.  El compromiso corporativo con el medio ambiente, la conciliación familiar o el combate a corrupción es insuficiente y a menudo se reduce a declaraciones de intenciones.

La empresa recibe mucho de la sociedad y existe entre ambas una interdependencia inevitable. Por eso no puede decirse que las finalidades económicas de la empresa estén por encima de sus finalidades sociales.

La empresa no es una institución “neutra”, independiente de la estructura social.  Está inserta en la sociedad e implicada en su construcción, a la vez que esa misma sociedad incide sobre la empresa.  De hecho, hay una verdadera interacción entre empresa y la sociedad y ello implica asumir que la empresa no solamente tiene poder económico. La empresa ayuda a configurar el modelo de sociedad. 

La empresa debería ser vista, como decía Aristóteles, como una comunidad dentro de la sociedad. Surge de la sociedad, se nutre en la sociedad y proporciona bienes y servicios a la comunidad. Por ello, lo razonable es que la empresa contribuya con el bien común de la sociedad.

El mercado, es la herramienta que la sociedad utiliza para redistribuir recursos. Por eso, ni la actividad empresarial ni el mercado son autónomos, no se rigen única y exclusivamente por sus propias reglas, sino que, en aquellos aspectos en los que sea necesario, deben ser tutelados por la sociedad para que cumplan efectivamente su misión de redistribución.

Nuevo Entorno

En años recientes, el gran desarrollo de las redes sociales ha posibilitado un gran acercamiento entre las empresas y sus diferentes grupos de interés. Estas nuevas avenidas implican grandes beneficios y muchas veces una comunicación de primera mano, pero también nuevas obligaciones y riesgos.  Nuevas funciones e interlocutores se han ido transformando en actores de relevancia para mantener una comunicación fluida con sus grupos de interés.

Muchas empresas, para estar en línea con las nuevas tendencias imperantes y lograr la implementación de las mismas, han centrado una parte de su accionar en lograr mejoras internas a través de la concientización de sus recursos humanos (capacitaciones, formación, profesionalización).

Un caso de éxito lo representa la empresa Siderca del Grupo Techint, en la localidad de Campana. Esta compañía es pionera en el desarrollo social y asumió un rol activo en la producción de bienes sociales y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la comunidad en la que se encuentra inserta. Este caso se encuentra formalizado en un Plan de Desarrollo Estratégico denominado “Soñar Campana”.

Los convoco a reflexionar sobre los distintos conceptos desarrollados en este artículo a efectos de estar preparados para, en el ámbito en el cual desarrollen sus actividades, poder realizar aportes de valor que contribuyan a mantener esta compleja relación entre sociedad y empresa.   La relación entre la empresa y la sociedad no tiene posibilidades de una vuelta al pasado. Su interrelación es ya una condición ineludible y va a seguir presentando continuos desafíos.