¿Soy rentable? una pregunta necesaria

Por: Cielo Velandia

Experta en desarrollo mipyme, FUNDES en Venezuela

Muchas veces, como dueños de un negocio pensamos que tenemos todo bajo control (no se sabe si del enemigo), y es ahí donde cabe la pregunta regular ¿Es rentable mi negocio? Estoy facturando a tiempo, tengo ingresos considerables, los costos los mantengo bajo presupuesto…   sin embargo, frente a esta pregunta, muchos pequeños empresarios se dan cuenta de que  en los últimos dos meses no han revisado sus balances financieros (¡para eso tengo un contador!). 

La realidad de muchas pequeñas empresas y sobre todo, las familiares, es que dejan este aspecto tan vital como son las finanzas empresariales en manos de un tercero (bien conocido por supuesto) y se cae  en el desliz de evitar la revisión minuciosa de sus balances financieros.

En una reciente intervención de consultoría con empresas metalmecánicas, durante una reunión de trabajo, el jefe del equipo  FUNDES realizó la pregunta en voz alta al equipo gerencial: ¿ES SU NEGOCIO RENTABLE? Y todos voltearon a mirar a la experta financiera, quien de paso comentó sonrojada que debía “revisar” los informes para cerciorarse del dato. 

Mis queridos amigos y amigas, esa respuesta debe ser tan natural como ¿Qué día es hoy?, ¿Qué edad tienes? ¿Cuándo nació tu primer hijo?  Esa respuesta debe ser rápida, fluida, ese “dato” debe ser de estricto conocimiento ya que en función del mismo usted podrá “tomar decisiones”, que impactarán tanto su negocio como la vida de muchos, directa e indirectamente.

El “Ser Rentable” debe ser una premisa tanto a nivel personal como profesional.  A nivel personal bastan un par de preguntas.  ¿Cuál es la capacidad para generar beneficios sobre las expectativas? ¿Genero calidad de vida para mí y mis seres queridos? Si la respuesta es dubitativa, revísese. Tome su informe o balance personal y detalle si obtuvo utilidad, pérdida y sobre todo si tiene deudas pendientes. Al final del día, las cosas realmente importantes las define usted, el por qué y para qué y sobre todo cómo las logrará.  En lo profesional,  el análisis debe pasar por verificar  si cumplió con sus tareas, sus metas y añadió un valor agregado, algo que de repente no se lo están exigiendo, pero que usted asume es valioso y necesario puesto que redundará en beneficio para la empresa y, tal vez (y con suerte) en una bonificación extra a fin de mes o año.

La conciencia de costos pasa entonces a ser un valor relevante entre los equipos de trabajo, actuar en función del interés de maximizar la rentabilidad se dice fácil, ¡pero cómo cuesta! Involucra actitudes, aptitudes, responsabilidad y compromiso hacia el buen hacer las obligaciones laborales. Implica ampliar la conciencia de mi corresponsabilidad como parte de un equipo para generar más con menos, buscar ahorros, sinergias, hacerlo bien y a la primera, incluso emplear la tecnología para hacer más eficiente el tiempo y todas las relaciones conexas. 

La rentabilidad se genera a diario, en nuestra puntualidad, en el cumplimiento de la palabra y de nuestros compromisos, en enviar ese email a tiempo con el presupuesto, en concretar los detalles de la obra en el menor tiempo posible, en realizar una estimación óptima de la oferta de servicios, en no ofrecer lo que no se puede cumplir. Si se analiza bien todo el proceso, la rentabilidad muchas veces se diluye en los imprevistos, en los recálculos, en la pérdida de tiempo, retrasos, retrabajos y, finalmente, en la pérdida de las oportunidades.

Mi pregunta inicial ¿Soy Rentable? no requiere una respuesta formal de sí o no.  Más bien debe generar una reflexión autocrítica de cuál es mi balance personal (familia/trabajo), cómo estoy haciendo negocios y, en ese marco,  evaluar el concepto de rentabilidad para pasar de un indicador del retorno para los accionistas a ser un factor dinámico de interdependencia empresarial que permita a los equipos de trabajo crecer en liderazgo, confianza, disciplina, motivación al logro y resultados.